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SEGUROS.
UN RESGUARDO COMPLEMENTARIO: Otra manera de proteger su salud.
(El Mercurio, 27 de Enero
de 2003.
Daniela
Jorquera G.
La
cobertura de salud que tengamos nos preocupa a todos, especialmente porque
en caso de sufrir un accidente o una enfermedad grave es muy probable que
terminemos endeudados, considerando los altos costos de las
hospitalizaciones, exámenes y cirugías. Para los más precavidos existen
alternativas de seguros individuales que ofrecen coberturas frente a este
tipo de siniestros.
Para
elegir uno de ellos, hay que poner atención a varios detalles. La primera
recomendación es revisar exhaustivamente su plan de salud. De esta manera
sabrá qué tipo de seguro le conviene, con qué cobertura y con qué
costo. Por ejemplo, si en la Isapre usted priorizó los gastos
ambulatorios, quizás le favorezca contratar un seguro que amortice los
desembolsos en hospitalización.
Al igual
que en las Isapres, los costos de los seguros están determinados por
edad, sexo, cargas y preexistencias, por lo que varían de una persona a
otra y también entre compañías. Se consideran, además, el capital
asegurado (que es el tope máximo anual de dinero que se puede recibir) y
las coberturas por eventos (que son las enfermedades o accidentes).
Para
acceder a estos seguros es necesario contestar una Declaración de Salud
Personal (DSP) en la que se le preguntará por todas las enfermedades,
fracturas, defectos físicos, que usted haya tenido o padezca en la
actualidad. Es importante declarar todo tipo de males en los que haya
mediado un diagnóstico médico, porque los seguros están facultados para
investigar en caso de que tengan dudas y eso podría causarle la
cancelación del contrato y la no cobertura.
Los
catastróficos
Los
seguros de salud catastróficos son aquellos que sirven para cubrir un
desastre financiero producto de graves accidentes o de enfermedades. Su
característica principal es que se pagan por reembolso, tienen deducible
y un tope máximo anual. Los catastróficos sirven tanto para quienes
poseen Isapre o Fonasa como para aquellos que no están inscritos en el
sistema de salud.
En casi
todas las compañías funcionan de la siguiente forma. Al accidentarse o
sufrir una enfermedad grave, el asegurado deberá hacer uso de la
cobertura de su Isapre o Fonasa. Luego, del saldo que haya quedado impago
debe cancelar un deducible que fluctúa entre las 50 y 100 UF dependiendo
del capital asegurado. A partir de ahí, el seguro contratado reembolsa el
100% de los gastos médicos hospitalarios y ambulatorios. Ojo, porque si
el sistema de salud que tiene no cubrió la prestación o no está
afiliado a ninguno, estos seguros cubren el 50% de los gastos.
Por lo
general, por el mismo costo se incluye una cobertura del 50% de los
beneficios para los gastos médicos en el extranjero, siempre y cuando su
sistema de salud los cubra. Si no es así, la cobertura en el extranjero
será de un 25%.
Algunos
de estos seguros están dedicados a la cobertura específica de alguna
enfermedad. Es el caso de los oncológicos, en los que luego de que se
haya hecho uso del plan de la Isapre o Fonasa, pagan el 100% de los gastos
médicos y hospitalarios que demande el tratamiento. Sin embargo, en dos
de las compañías a las que consultamos, entre las condiciones está
atenderse en el IRAM (Instituto de Radiomedicina), además de otros
requisitos.
Para
entender en la práctica cómo operan los seguros catastróficos,
Francisco Goñi, gerente de Rentas Vitalicias de Consorcio, nos explica:
Si una persona padece de una enfermedad grave como una cardiopatía y
está asegurado, lo que tiene que hacer es ir juntando las boletas de
todos los gastos médicos en que incurra, incluidos los exámenes,
hospitalizaciones y atenciones profesionales. Si todo el tratamiento le
costó $4.000.000 y de eso la Isapre le reembolsó $1.500.000 y pagó un
deducible de 50 UF (aproximadamente $850.000), el seguro costeará la
diferencia, correspondiente a $2.350.000.
No olvide
que si va a contratar un seguro catastrófico, averigüe primero en su
Isapre si tiene o no cobertura contra enfermedades catastróficas.
Los
indemnizatorios
La
principal característica de los seguros indemnizatorios es que no tienen
deducible y que ante el diagnóstico acreditado de una de las enfermedades
incluidas en la póliza, hospitalización o accidente, pagan de inmediato
el capital asegurado. La responsabilidad de qué hacer con ese capital
recae en la persona y no es controlada por la compañía con la cual tiene
contrato. Este tipo de seguros es ideal para quienes no tienen ninguna
cobertura de un sistema de salud.
La
ventaja de estos seguros es que dan libertad para elegir centros
asistenciales, facultativos, tratamiento en el extranjero o lo que su
médico recomiende. Sin embargo, son exigentes en las exclusiones. Algunas
de ellas son: enfermedades preexistentes, hospitalización a consecuencia
de embarazo o maternidad, alumbramiento o la pérdida que resulte del
mismo, suicidio, guerra, ser miembro de alguna institución armada o de
una tripulación de avión y hacer deportes riesgosos como parapente, alas
delta y paracaidismo.
En el
caso de los indemnizatorios por enfermedad, hay un listado de cada
compañía de cuáles son las que cubrirá el seguro. Las principales son
cáncer, infarto al miocardio, esclerosis múltiple, derrame cerebral,
enfermedad coronaria que requiera cirugía, distrofia muscular,
parálisis, ceguera, trasplante de órganos e insuficiencia renal
crónica.
Los de
hospitalización entregan un monto diario que fluctúa entre 4 UF y 10 UF
en caso de tener que permanecer más de ciertos días en un centro
asistencial. Esto se traduce en que si usted está hospitalizado, el
seguro comenzará a indemnizarlo a partir del tercer o cuarto día y por
un plazo máximo, independiente del costo de la hospitalización y los
beneficios que reciba de su programa de salud. Hay algunos que en caso de
estar en el extranjero o ingresar a UTI, duplican la indemnización.
Al
momento de presentar la petición de la indemnización al seguro,
preocúpese de haber guardado los exámenes que verifican el diagnóstico
de la enfermedad y los que acreditan que efectivamente se sufrió un
accidente, y no olvide pedir un certificado en el centro en el que ha
estado internado.
Otra
opción
Un seguro
complementario parece ser una buena solución cuando se quieren reducir
los gastos luego de la bonificación de la Isapre o Fonasa. Sin embargo,
encontrar compañías que los ofrezcan individualmente es difícil debido
a que la gente que busca este tipo de cobertura está más expuesta al
riesgo.
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