Introducción a la Economía

EMPRENDIMIENTO. TEMORES, FRUSTRACIONES Y EMPUJE:Las dudas de ser libre 

Patricia Vildósola Errázuriz (El Mercurio 17-11-02) 

Independencia laboral. Para algunos una mejor posición y reconocimiento. Para otros, libertad de manejar sus tiempos. Pero más allá de las motivaciones, el ser el propio jefe es un pensamiento siempre presente en la mente de los altos ejecutivos. Todo esto y mucho más fue lo que descubrió una encuesta anónima realizada por la empresa de head hunter MV Amrop, vía correo electrónico entre 116 ejecutivos de primera y segunda línea. 

Ser empresario tiene en Chile una valoración muy especial. "Ser el propio jefe es visto como el mundo ideal. Aquellos que no lo son ven a los que optan por ello casi con ojos de "te atreviste. Qué suerte. Qué valiente. Quien como tú". "Es mirar siempre al jardín del lado como el más atractivo", recalca Max Vicuña, director ejecutivo de MV Amrop. 

"Hoy, muchos de mis amigos me dicen "que bueno que lo hiciste. Ojalá te vaya bien". Otros reconocen que les encantaría, pero sienten que no se les ha presentado la oportunidad. Pero, creo que por todos es muy valorado", relata Andrés Torrealba (31 años), quien desde 1997 es socio de Inpirca, a donde llegó tras decidirse dejar de lado tres años en la gerencia de marketing de Adidas y varios años en diversos cargos ejecutivos en Forus. 

Sin embargo, la encuesta de MV Amrop mostró que son los menos los que se atreven. Del total de los entrevistados que respondió la encuesta, un 70% trabajaba como dependiente y sólo un 30% era empresario individual o socio de alguna compañía. Además, un 79% de los que nunca han trabajado independientemente manifestó haber pensado hacerlo.  

Fue precisamente darse cuenta que en las entrevistas aun los más altos y mejor pagados ejecutivos reconocen "estar evaluando" la posibilidad de independizarse, lo que llevó a Vicuña a plantearse la inquietud de por qué si era tan alto el deseo de trabajar en lo propio, son los menos los que finalmente se deciden a dejar de lado un contrato laboral en una empresa consolidada. 

"He tenido numerosas oportunidades, pero nunca me he decidido. Siempre ha sido más fuerte la necesidad de contar con la seguridad que significa ser empleado de una empresa", cuenta un ingeniero comercial quien hoy día es gerente de administración y finanzas en una compañía local. 

Precisamente, la seguridad es el elemento que más amarra al trabajo con un contrato formal. Mantener una familia, perder lo ganado, no poder mantener el estatus, están entre las temores. De hecho, un 78% de los que se independizaron reconoció que antes de hacerlo su principal miedo era la inestabilidad de los ingresos, mientras que para un 44% era el miedo al fracaso y para igual porcentaje el excesivo costo personal, las principales trabas.  

Aun más, la muestra arrojó que para quienes son dependientes la seguridad laboral es el bien más afectado (75%) cuando se opta por la independencia. 

Pero, a pesar de lo anterior, hay muchos que se atreven a dejar de lado cualquier temor y se lanzan a la piscina. 

El no dinero 

¿Qué los motiva? 

Según la encuesta, el impulso estaría dado principalmente por el deseo de la libertad personal (un 91% de quienes son independientes reconocen que lo que les causa mayor satisfacción es la libertad personal, aun a costa de la seguridad laboral). 

Libertad que no implica como muchos sueñan disponer de más tiempo libre o de hacer siempre lo que se quiera.  

"Efectivamente, desde que creamos la empresa yo administro mi tiempo y digo qué hago en qué momento. Pero, desde ese momento no sé lo que son ni siquiera dos semanas de vacaciones. Lo más que me he tomado han sido cuatro días en un fin de semana largo. Pero, tengo la libertad básica de hacer cosas en las cuales yo determino qué y cómo hacer, aun cuando haya momentos que sean difíciles y deba recurrir permanentemente a mi ingenio para buscar nuevos caminos.  

Con todo, no me arrepiento ni por un momento el haber tomado la decisión de volverme independiente", cuenta Walter Souper, administrador de empresas, socio de Winners Consultores, quien por 15 años ejerció altos cargos en el Citibank. 

De hecho, su experiencia es corroborada por los datos de la encuesta, que indican que uno de los mayores problemas a los que se han visto enfrentados los independientes es precisamente la sobrecarga de trabajo (36%), seguida por la inestabilidad financiera (26%) y la presión familiar (23%). 

Tampoco es el sueño de más dinero lo que los lleva a enfrentar la aventura. De hecho, "está comprobado que ser una alto ejecutivo es más rentable que ser empresario e incluso tiene menos costos asociados", sostiene Vicuña.  

Así lo reconoce Torrealba, quien cuenta: "Actualmente gano una tercera parte de lo que podría estar percibiendo como ejecutivo de una compañía. Pero, estoy feliz. Manejo mis tiempos. Actualmente trabajo más, pero tengo la independencia de asignar yo. En una multinacional hay rigideces y normas que se deben cumplir. Aquí yo le doy la dirección". 

Precisamente es este tipo de situaciones lo que los ha llevado a que en un 83% de los encuestados que actualmente son independientes sientan que están a lo menos satisfechos con lo conseguido hasta ahora, y dentro de ellos un 44% reconoció estar mejor de lo esperado.

 Volver... 

Claro que no llegaron a esa decisión de un día para otro (65% de los ejecutivos lo hizo planificadamente).  

"Durante un mes evalué todos los costos alternativos. Sabía que me enfrentaba a la posibilidad de hacer lo que quería, pero tenía claro que mis ganas me podían hacer ver como más atractivo la vida de independiente", dice Andrés Torrealba. 

Pero, aun así existen aquellos que siendo independientes decidieron volver al mundo seguro de un contrato. De hecho, un 31% de los ejecutivos dependientes tuvo experiencia como independiente en algún momento de su desarrollo profesional. Y si bien la principal razón para volver a contratarse fue la inestabilidad de los ingresos (35%), también se enunciaron causas como la falta de financiamiento o el ofrecimiento de un buen puesto. 

Una mezcla de factores fue lo que motivó a Cristián Marín, ingeniero comercial, a aceptar un cargo ejecutivo en UniLever. "Ya estando en la escuela empecé mi empresa. Por ello nunca trabajé dentro de una estructura. A pesar de que me iba muy bien, llegó un momento en que sentí que necesitaba aprender algunas cosas que sólo entrega el estar dentro de una compañía. Decidí contratarme dentro de una multinacional que me permitiera aprender y que al mismo tiempo me entregara la posibilidad de continuar manteniendo la capacidad de creación que tiene el ser independiente". 

Y, según indica Max Vicuña, de aquellos que fueron independientes y renunciaron a esta categoría, "la mayoría reconoce que volvería a serlo". 

Perfil del emprendedor 

Pero, ¿qué hace que algunos se atrevan y otros no? 

Personalidad, formación familiar y profesional, oportunidad. La gama es amplia. 

El actual decano de la Facultad de Economía de la Universidad Diego Portales, Felipe Cubillos, abogado quien desde los 30 años ha sido un emprendedor, recalca que "no es la buena idea o la plata, sino la perseverancia la única condición esencial del ser empresario. Tener la capacidad de enfrentar numerosos fracasos y volver a levantarse una y otra vez. Eso es lo que debemos formar ya desde el colegio". 

Coinciden con él los antecedentes recopilados por la encuesta de MV Amrop, donde se indica que la tenacidad es la característica más importante en un emprendedor (4,6), seguida por competitividad (4,2), ambición (4,1) innovación (3,9) e inteligencia (3,7). 

Y cuando se trata de qué elementos se requieren para ser independientes nuevamente no fue el dinero lo primordial, sino que el tener un buen proyecto (63%) y un temperamento adecuado (57%).

 Un dato curioso entregado por la encuesta es el que indicó que el temperamento del ejecutivo chileno es más proclive a ser dependiente.

 "En esto hay factores culturales y de formación", indica Vicuña.

 De hecho, los entrevistados indicaron que la educación académica recibida se orientaba principalmente a formar ejecutivos dependientes. Si a ello se agrega que la experiencia de vida de la familia troncal también pesa, se comprende en parte el deseo de mantenerse en un trabajo dependiente. 

Un ejecutivo que nunca ha querido aventurarse en el mundo de ser el propio jefe, reconoce que en ello ha pesado el haber "crecido en una familia donde existe formación de empleados. Mi padre era empleado, mi hermano mayor también. Y por ello, sumado a la necesidad de seguridad, nunca he tomado las oportunidades que se me han presentado, aun cuando es mi sueño. Probablemente cuando llegue a viejo voy a decir ¿por qué no lo hice?, pero por ahora no es mi opción".

 Además, hay que considerar que en Chile existe una sanción social al fracaso, se comprende que sea difícil que los niños y los jóvenes crezcan viendo el ser empresario como una condición atractiva.

 "Hay que formar desde pequeños en vencer el temor al fracaso. En atreverse a realizar emprendimientos. Mientras más temprano se haga, mejor, pues se aprende y se crea la perseverancia para continuar levantándose cuando no hay éxito. Para ello es necesario realzar aquello en que las personas son relativamente buenas, y no sólo aquello en que no lo son. Además, es importante no estigmatizar al empresario, pues cada vez que se habla mal del empresario se está atacando a un futuro emprendedor", dice Cubillos.

 

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