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Por
qué Lagos eligió a Corbo
(El Mercurio, 6 de Abril de 2003.
MARÍA
EUGENIA TAMBLAY)
Tras
celebrar la buena nueva presidencial, se comienzan a conocer los
verdaderos motivos para dejar de lado el cuoteo político en pro de
criterios técnicos en la elección de quien será el nuevo presidente del
Banco Central.
"Quería al mejor y puse al mejor" dijo orgulloso el presidente
Lagos y nadie osó discutir. Sólo algunos parlamentarios de la Concertación
patalearon porque no se les consultó y porque el elegido no fue de sus
filas, pero estos reclamos fueron siempre precedidos del reconocimiento de
la excelencia profesional de Vittorio Corbo Lioi.
Estos pataleos auguran que para el gobierno no será nulo el costo de
"terminar con el cuoteo político", como anuncio el ministro
Nicolás Eyzaguirre, y elegir a un independiente para literalmente
sentarse en el sillón que Carlos Massad dejará vacante, porque todos los
cálculos y los trascendidos desde La Moneda indican que una vez que el
Senado lo ratifique, Corbo será elegido presidente del Banco Central.
Sólo el tiempo dirá si valdrá la pena asumir ese costo político a
cambio de haber dado el golpe de efecto que tanta falta le hacían al
gobierno y al Presidente y cuyos dividendos ya se comenzaron a observar:
el riesgo país de Chile bajó el día del anuncio, analistas
internacionales y qué decir los nacionales celebraron la decisión, lo
mismo hicieron representantes del empresariado y la mayor parte de los
parlamentarios. Y a Ricardo Lagos le subieron los bonos.
Optimistas versus pesimistas
Pero, ¿qué fue lo que llevó al Presidente a dar esta sorpresiva señal
de sabiduría y liderazgo?
Aquí surgen toda clase de teorías: se trata del fin de los cuoteos políticos;
es un recado a la Democracia Cristiana y a los partidos de la coalición
de gobierno en su conjunto de que se puede gobernar sin ellos; es una
movida estratégica para apuntalar al Banco Central; es una fórmula para
evitar un fracaso en el Senado... hay tantas lecturas como analistas del
acontecer nacional.
Se puede ser optimista y pensar que a la mitad de su gobierno, Lagos asumió
que debe
dar un golpe de timón y adoptar una visión de largo plazo en la toma de
decisiones, lo que pasa por privilegiar la excelencia en la elección de
las autoridades.
"Con esta decisión demuestra que no se necesita militancia política
ni otras conexiones para lograr un cargo de responsabilidad, porque Corbo
no es político ni fáctico; es sólo un inmigrante inteligente",
dice una autoridad económica.
La consigna sería gobernar con los mejores, aunque no sean del mismo
bando.
El próximo cambio de intendentes será la oportunidad para alimentar las
esperanzas de que efectivamente se inauguró una nueva etapa en la
designación de las autoridades públicas o para borrar estas ilusiones de
plano si Lagos aprovecha esta ocasión para congraciarse con la Democracia
Cristiana.
"Quiero ser optimista, pero la duda que me asalta es por qué no lo
hizo antes, por qué no aplicó ese criterio también para el cambio de
gabinete", se pregunta un economista ligado a la Concertación.
Es aquí cuando surgen las teorías más pesimistas, que plantean que
Lagos actuó más forzado por las circunstancias que por la convicción de
que en el gobierno se debe privilegiar a los mejores por sobre los compañeros
de coalición, porque de haber postulado a un candidato de sus filas se
habría expuesto a un largo y desgastante enfrentamiento en el Senado,
donde la derecha cuenta con la mitad de los votos. La derrota en esta
instancia era una posibilidad del todo indeseable en el actual escenario.
Otra interpretación que se da a la señal de Lagos es que la actual
división de la Concertación obliga a buscar nuevos apoyos y robustecer
el pacto gobierno-oposición, y que la ahora incierta firma del Tratado de
Libre Comercio con Estados Unidos, los escándalos de corrupción y la
desafortunada "teoría del jarrón", han debilitado la imagen
del ejecutivo al punto que se hacía urgente sorprender con una buena
noticia.
Este objetivo se cumplió al anunciar para el Banco Central a un hombre
con una destacada trayectoria en el ámbito académico, que ha sido asesor
de gobiernos y bancos centrales en el mundo, director de empresas y que
mantiene una estrecha relación con personalidades del mundo económico,
como la número dos del Fondo Monetario Internacional Anne Krueger, y el
economista Stanley Fischer.
Quienes se inclinan por estas teorías, que interpretan en forma más
pesimista el anuncio de Lagos, asumen que las asperezas que se generen al
interior del conglomerado oficialista se limarán comprometiendo que será
un hombre de la Concertación el postulante a reemplazar al actual
vicepresidente del Banco Central, Jorge Marshall, cuando a final de año
termine su período de diez años.
Pero como el consejero saliente es del PPD, se anticipa aquí un nuevo
frente de conflicto porque bajo el antiguo modelo de cuoteo político el
bloque PS-PPD se sentirá con preferencias frente a la DC para hacerse del
cupo. Se dice que su candidato es el socialista Manuel Marfán.
Pero estas hipótesis, si bien perfectamente válidas, aparecen casi
mezquinas en un momento en que muchos destacan que lo que corresponde es
validar el hecho de que el Presidente haya elegido a la persona más idónea
para suceder a Massad.
La senadora Evelyn Matthei se inscribe en este último grupo:
"Reconocer que el Presidente difícilmente habría tomado esta decisión
si no estuviera pasando el gobierno un momento delicado no le quita para
nada mérito a lo que hizo y por el bien del país estoy esperanzada en
que siga así, que este sea el inicio de una nueva manera de hacer las
cosas".
Es cierto también que, como comenta un ex ejecutivo del Banco Central,
con esta decisión Lagos resolvió elegantemente el problema político de
elegir primero un nuevo consejero y dilatar hasta el fin del período de
Jorge Marshall la decisión de nombrar al nuevo Presidente. Esto habría
generado incertidumbre y desgastado a los posibles candidatos.
Los entretelones de la elección
No es un secreto que Nicolás Eyzaguirre admira y respeta a Vittorio Corbo
como a ningún otro economista chileno. Cuando se refiere a él lo hace
como "el maestro" y más de una vez ha resaltado públicamente
sus virtudes profesionales y personales.
Todas estas cualidades se las detalló también al presidente Lagos cuando
a fines de marzo se vio que la renuncia de Carlos Massad a la presidencia
del Banco Central era inminente, por lo que había que prepararse para
enfrentar su sucesión.
Luego de evaluar a los distintos candidatos dentro y fuera del instituto
emisor, ambos llegaron a la convicción de que Corbo era el mejor nombre
para responder a la demanda de empresarios y el mercado de elegir al más
idóneo para suceder a Massad. Porque en lo que también los dos
estuvieron de acuerdo es que a un profesional como él no se le podía
ofrecer nada menos que la presidencia del organismo.
El presidente Lagos discutió también la conveniencia de postular a
Vittorio Corbo con su amigo y consejero en estas lides Marco Colodro,
presidente del directorio de Televisión Nacional. Por eso es que pudo ser
él quien movió los hilos para que el economista apareciera entrevistado
el domingo pasado en la estación estatal y con eso generar una instancia
de evaluación de su manejo público. Hace unos días se comentó que fue
Eyzaguirre quien le pidió la entrevista al director del canal, Pablo Piñera,
pero el ex consejero del Banco Central se encargó personalmente de
desmentir estas versiones.
Corbo pasó esta prueba: hizo gala de su comentada capacidad de decir lo
difícil en sencillo para entregar una visión económica optimista y sin
críticas al gobierno que bien podría alimentar la suposición de que
conocía quienes estaban frente al televisor a esa hora. Eso, si es que no
se conociera su acostumbrada mesura y criterio. Porque así como levanta
la voz para cuestionar la falta de flexibilidad del mercado laboral o la
inconveniencia de aumentar los impuestos, es el primero en reconocer
cuando se ha hecho lo correcto. Incluso, a veces, contrariando al grueso
del mercado, como cuando dijo que sus pares se equivocaban al advertir que
existían presiones inflacionarias que hacían necesario subir la tasa de
interés. El tiempo le dio la razón.
Una vez que hubo acuerdo en que Corbo era el hombre, y sin dar tiempo a
los partidos políticos para iniciar sus maniobras, fue el mismo
Eyzaguirre el que comunicó telefónicamente el ofrecimiento al
favorecido. Era mediodía del miércoles y habían transcurrido menos de
cuarenta y ocho horas desde que Carlos Massad presentó en La Moneda su
renuncia al Banco Central.
Eyzaguirre llamó entonces al presidente de la DC para comunicarle la
noticia, pero el colorín no le devolvió el llamado.
Fue Ricardo Lagos quien cerca de las cinco de la tarde asumió
personalmente la misión de informar a Adolfo Zaldívar lo que éste ya
sabía de boca de algunos senadores de su partido enterados de la noticia:
que perdían la presidencia del Banco Central y un cupo en el Consejo.
Como si fuera poco, un simple cálculo indica que si no fue ahora, su delfín
José de Gregorio no tiene prácticamente ninguna posibilidad de llegar a
la cabeza del instituto emisor por la probabilidad de que el próximo
gobierno sea de Joaquín Lavín.
Cabe preguntarse si este es el costo que debió pagar la Democracia
Cristiana por convertirse en uno de los principales impulsores de la
salida de Massad y por haber estado acompañados en este propósito por un
militante que ocupa un alto cargo en el mundo económico nacional y que
pudo filtrar a la prensa algunas de las informaciones que comprometieron
la figura del actual presidente del Central.
Ajeno a estos afanes, Corbo fue el miércoles por la tarde hasta La Moneda
a entrevistarse largamente con el presidente Lagos y poco después de la
ocho de la noche la noticia ya se había hecho pública.
Desde entonces hasta ahora se ha visto que quienes pueden oponerse a su
postulación en el Senado son unos pocos que no aceptan que en la
designación de una autoridad, por técnica que sea, se haya dejado de
lado a los partidos políticos y al principio de que si sale un decé debe
entrar otro decé. Pero como colectividad, hasta el cierre de esta edición,
aún no se descartaba la posibilidad de respaldar la postulación.
"No apoyar a un economista de la talla de Corbo sería
impresentable", comentan en la Comisión de Hacienda del Senado.
El único que adelantó que votará en contra de Corbo es el senador
socialista Jaime Naranjo. Jorge Lavandero criticó que no fuera un DC el
elegido, pero dijo que consultaría su voto con su partido. Pero se trata
de posiciones tan minoritarias que no debieran minar las aspiraciones de
que se logre la mayoría simple necesaria para ratificar a Corbo cuando
entre el 15 y 17 de este mes esta instancia deba pronunciarse frente a la
propuesta presidencial.
Después del paso por el Senado, le corresponderá a Lagos cumplir el
compromiso que asumió con Corbo el miércoles en La Moneda de elegirlo
presidente del Banco Central desde el 1 de mayo hasta el 6 de diciembre de
2007, que es cuando le correspondía dejar el cargo a Massad.
La hora de la verdad
Si se cumplen los pronósticos y las promesas, el próximo mes Vittorio
Corbo se encontrará con muchos grandes conocidos en el Banco Central: con
Jorge Desormeaux fueron socios en una oficina de consultoría y como académicos
de la escuela de Economía de la Universidad Católica tienen oficinas
cercanas; José de Gregorio fue recomendado por él para entrar al MIT y más
tarde se encontraron en Washington cuando el ex ministro trabajaba para el
Fondo Monetario Internacional y Corbo en el Banco Mundial.
Entre los gerentes de división también hay varios que fueron
recomendados por Corbo en el MIT. Es el caso del gerente de Estudios
Rodrigo Valdés, el gerente de Análisis Macroeconómico Pablo García, el
gerente de Política Financiera Luis Óscar Herrera y el gerente de
Investigación Económica Klaus Schmidt-Hebbel.
Una vez a la cabeza del Banco Central, Corbo tendrá que afrontar el desafío
de fortalecer la imagen del organismo, dañada por el robo de información
privilegiada y el escándalo financiero mayúsculo que a raíz de este
hecho se descubrió y por las amenazas a la autonomía que se observaron
cuando desde círculos políticos se pedía la renuncia de Massad. De paso
tendrá que restablecer la confianza en el sistema de pagos y en el
mercado de capitales.
El prestigio, credibilidad e independencia de que goza Corbo debieran
colaborar en estos objetivos.
En el terreno de las relaciones humanas, le corresponderá levantar la
moral de un equipo de trabajo que resiente el impacto de dos meses de
constantes críticas y ataques. "Esto le será relativamente fácil
porque es una persona que tiene gran ascendencia sobre los consejeros y
los gerentes de área por razones académicas y porque es fácil de carácter",
opina el ex gerente de Estudios del instituto emisor Felipe Morandé.
Y en materia de política monetaria, no se espera que su incorporación al
Banco Central marque un giro por el carácter colegiado del cuerpo al que
se integra y porque todas las decisiones que se adoptan tienen un objetivo
claro: mantener la inflación centrada en el rango de 2 a 4%. Además, en
sus declaraciones Corbo se ha mostrado generalmente coincidente con las
decisiones adoptadas por el Consejo presidido por Massad.
Por eso es que en el mundo económico se habla que a Corbo le corresponderá
seguir adelante en el camino ya trazado: consolidar la inflación baja y
estable y avanzar en la nominalización de la economía, la modernización
del sistema de pagos y la profundización del mercado de capitales.
En el logro de todas estas metas su contraparte en el gobierno será su
antiguo alumno Nicolás Eyzaguirre, con quien durante todos estos años
acostumbró sostener largas conversaciones telefónicas para analizar los
problemas de la economía y soñarles solución.
Ahora esas conversaciones serán más frencuentes que nunca, porque a
Vittorio Corbo le llegó el turno de demostrar que no sólo era un buen soñador:
finalmente estará en el lugar correcto para hacer las soluciones
realidad.
TENDENCIAS
Los "MIT Boys"
Con Vittorio Corbo, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) prácticamente
se "toma" el Banco Central. Y es que serán tres, de cinco, los
consejeros que egresaron de esta casa de estudios. Los otros son José de
Gregorio y Jorge Desormeaux.
Pero ellos no son los únicos "MIT Boys" del Central. También
están Rodrigo Valdés, gerente de la División de Estudios; Pablo García,
gerente de Análisis Macroeconómico; Klaus Schmidt-Hebbel, gerente de
Investigación Económica y Luis Oscar Herrera, gerente de la División
Política Financiera.
Ricardo Caballero, profesor del MIT, no se sorprende con la numerosa
presencia de esa casa de estudios en el Central: "Desde hace varias décadas
que el MIT ha tenido uno de los mejores programas de doctorado del mundo,
y Chile ha tenido la suerte de contar con un flujo continuo de gente que
ha venido a estudiar por estos lados. Vittorio Corbo fue uno de los que
partieron con esta relación permanente".
A juicio de Arnoldo Hax, también académico del MIT, el principal sello
que esta institución les imprime a sus alumnos es el rigor intelectual,
pero al mismo tiempo relevancia: "Así, la idea es que los temas que
la gente aprenda tengan una gran solidez desde el punto de vista de los
fundamentos básicos de la disciplina, pero que lo hagan con una visión
que sea aplicada y que responda a las problemáticas que los países están
afrontando. Y eso se ve en gente como Vittorio, en José de Gregorio, en
Desormeaux. Son personas que no están en una nube apartados de la
realidad". Y agrega que el lema del MIT es "la mente y la acción",
es decir, el pensamiento y la obra y que ambas estén íntimamente
vinculadas.
Caballero agrega que la característica relevante del MIT es la idea de
que "los modelos están al servicio del sentido común". Es
decir, que los modelos se usan para poder ver más claramente un fenómeno
complicado de la realidad, no para eludir esta última. En ese sentido, ve
que el MIT tendrá una buena influencia en el instituto emisor.
Pero además del rigor intelectual también muchos hablan de una especie
de "clan" del MIT. Hax dice que efectivamente sus ex alumnos son
como una familia. "Los programas académicos del MIT no son
simplemente programas académicos, sino que constituyen experiencias
vitales y formativas en la vida de uno" , dice.
De hecho, un economista explica que Corbo, De Gregorio y Desormeaux son
bastante cercanos y se tienen mucha confianza recíproca. Además, Corbo
también ha escrito trabajos en conjunto con Klaus Schmidt-Hebbel.
IDENTIDAD
Vittorio Corbo Lioi.
60 años, casado, dos hijos.
Estudios: Ingeniero comercial de la Universidad de Chile (1961-1966) y
Doctor en Economía del MIT (1971).
Especializaciones: Es experto en las áreas de macroeconomía, comercio
internacional, ajuste y desarrollo económico.
Experiencia académica: Actualmente es profesor titular del Instituto de
Economía de la Universidad Católica y Non-Resident Senior Research
Fellow de la Universidad de Stanford.
Experiencia empresarial: Es director del grupo Santander-Chile, de
Universia-Chile y de la Fundación Chilena del Pacífico. Además es
consultor de firmas nacionales y extranjeras.
Experiencia internacional: Es consultor frecuente del Banco Mundial, el
BID y el Fondo Monetario Internacional.
Ha trabajado en más de diez países y dictado seminarios en más de
veinte y en las principales universidades del mundo.
Publicaciones: Autor y editor de nueve libros y sobre cien artículos
publicados en libros y revistas internacionales especializadas en economía.
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