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Hungría
y Chile.
Propuesta de negocios:
El socio del Danubio
(El Mercurio, 4 de Mayo de
2003)
Recién admitido en la Unión
Europea, a la que se incorporará oficialmente en mayo de 2004, Hungría
propone a Chile ser centro de distribución de productos nacionales en
Europa Central, por su privilegiada posición geográfica y bajos costos
de servicios.
Juan Araya Diaz
La mayoría de los chilenos asocia a Hungría con el río Danubio y los
gitanos. Los aficionados al fútbol evocan a legendarias figuras del fútbol
magyar, como Ferenc Puskas y Ladisladao Kubala. O a Francisco Platko, el técnico
que dirigió varios años a Colo Colo. La élite política recuerda el
levantamiento en Budapest, en 1956, contra el gobierno prosoviético. Los
melómanos asocian el nombre de la nación europea con el pianista y
compositor Franz (Ferenc) Liszt y en el ámbito literario con el reciente
ganador del Premio Nobel, Imre Kertesz.
Pero muchos chilenos conocen poco o nada del país al que alguna vez se lo
llamó "la barraca más alegre" de los países del bloque soviético.
Un tácito reconocimiento a los intentos de libertad que emergieron en su
sociedad para romper la fuerte dependencia del régimen estalinista de
Moscú, bastante antes de la caída del Muro de Berlín.
Por eso es que los transeúntes se sorprendieron cuando un lienzo
desplegado sobre el frontis de la Biblioteca Nacional anunció la
realización de una exposición sobre científicos húngaros, entre ellos
12 premios Nobel en distintas disciplinas.
La muestra, simultánea con una exposición de pintura y gráfica en el
Museo de Bellas Artes, es la cara visible de la estrategia húngara de
fortalecer las relaciones con Chile, en un momento propicio por los
acuerdos simultáneos alcanzados por ambos países con la Unión Europea.
Esa ofensiva hacia América del Sur se canalizó con la visita de una misión
de alto nivel encabezada por el subsecretario de Estado de la Cancillería,
Gábor Szentiványi, quien destacó el horizonte que se abre por delante
para incrementar una relación que, en las cifras, parece modesta (10
millones de dólares), pero que tiene un interesante y promisorio camino
por recorrer.
Szentiványi resalta un hecho poco conocido para los pueblos de ambos países.
"Hungría y Chile - subraya- restablecieron la democracia en los
primeros años de la década pasada, en una suerte de ruta política
paralela, además de tener un nivel de desarrollo bastante similar".
Claro que, con una diferencia, apunta el personero húngaro. "En mi
país ha habido alternancia en el poder al gobernar sucesivamente
coaliciones de centro derecha y centro izquierda".
En otros aspectos las coincidencias son llamativas. Hungría tiene una
población un poco inferior a la chilena, una inflación bajo control (4
%), economía de libre mercado, y un ingreso per cápita parecido al
nuestro (poco más de 5 mil euros).
Por eso es que el vicecanciller del país europeo considera que este es el
momento ideal para impulsar la relación bilateral, cuyo primer capítulo
se escribió en octubre del año pasado con la visita del Presidente Lagos
a Budapest.
En esa ocasión ambos gobiernos firmaron una serie de convenios fito y
zoosanitarios, turísticos, de protección de inversiones y para evitar la
doble tributación.
La misión húngara vino a Santiago a hacer un seguimiento de esos
acuerdos, pero aprovechó la visita para firmar una carta intención con
Conycit (la contraparte es el ministerio de Educación húngaro), con
miras a suscribir un convenio sobre cooperación científica y tecnológica.
El acuerdo adquiere relevancia porque la Unión Europea asigna 16 mil
millones de euros para apoyar la cooperación entre sus socios y naciones
con las cuales se han firmardo acuerdos, como el caso de Chile.
La carta de intención tiene por objetivo identificar las áreas y temas
de la cooperación. En principio un campo en que los dos países exhiben
fortalezas es en las investigaciones agropecuarias.
El distribuidor húngaro
Uno de los puntos de las conversaciones que más interés provocó en
Santiago es la posibilidad de que Hungría se transforme en un centro de
distribución para el ingreso de los productos chilenos a Europa.
"Por nuestra ubicación en el centro estamos en condiciones de
ofrecer una infraestructura avanzada y más barata que otros países, para
transportar en forma rápida el vino y las frutas frescas hacia Italia,
Alemania y Austria, por señalar algunos ejemplos", dice Szentiványi.
El actual intercambio comercial se rige por un arancel de 6%, pero quedará
desmantelado como efecto del acuerdo entre Chile y la Unión Europea, lo
que de por sí significará un aumento en el comercio bilateral que
alcanza a los 10 millones de dólares.
Chile exporta a Hungría productos agrícolas, vinos, frutas, pescado
congelado, harina de pescado, diferentes tipos de alambres de cobre,
artesanía, productos de cuero y semillas de maíz. Los húngaros nos
venden ampolletas, partes eléctricas de autos, productos farmacéuticos y
algunas semillas agrícolas.
Están dadas todas las condiciones para aprovechar "este momento histórico",
reiteraron los enviados del gobierno de Budapest. Las relaciones muy
activas y de alto nivel desde comienzos de la década del 90 pueden dar
ahora un salto cualitativo aprovechando que ambas naciones son pioneras
del desarrollo en América del Sur y Europa Central.·
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